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3. Prevención del cáncer de mama

El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente entre las mujeres de todo el mundo.  De hecho, en España, los tumores más frecuentes en la mujer son los de mama, colon y recto.

El cáncer es una enfermedad que provoca la formación de células malignas (cancerosas) en los tejidos de la mama.

Se estima que, aproximadamente, una de cada ocho mujeres padecerá cáncer de mama a lo largo de la vida. De hecho, en España se diagnostican unos 26.000 casos al año, lo que representa casi el 30% de todos los tumores que afectan al sexo femenino.

El cáncer de mama, a nivel mundial, es la primera causa de muerte por cáncer en las mujeres.

 

Factores de riesgo

Diversos factores hormonales y genéticos pueden influir en el riesgo de padecer cáncer de mama en un determinado segmento de la población, entre ellos:

  1. No tener o tener pocos embarazos y que la edad del primero de ellos sea tardía.
  2. Primera menstruación temprana.
  3. Menopausia tardía.
  4. Cáncer de mama hereditario (madre, hermana o hija).
  5. Edad avanzada.
  6. Mamas densas.
  7. Obesidad
  8. Consumo de alcohol

Prevención primaria

Es fundamental mantener unos hábitos de vida saludables, entre ellos:

  1. Evitar el sobrepeso y la obesidad. Las mujeres con exceso de grasa corporal, especialmente tras la menopausia, presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. Mantener un índice de masa adecuado permite, además, disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.Puedes calcular tu IMC en www.calculadoraimc.org
  2. Realizar ejercicio físico. Treinta minutos diarios de actividad física moderada, como caminar a buen ritmo o montar en bicicleta, son suficientes.
  3. Dieta sana y equilibrada. Es recomendable consumir frutas frescas, verduras, fibra y legumbres y reducir la ingesta de grasas, azúcares, carnes rojas o muy procesadas (fritos, barbacoa) y, en general, todos aquellos alimentos que aporten un exceso de calorías.
  4. Reducir el consumo de alcohol. Se aconseja no sobrepasar una unidad de bebida estándar (UBE) por día.
  5. Promover la lactancia materna, especialmente hasta los seis meses de vida.

Además, desde el punto de vista médico, la prevención primaria incluye el tratamiento hormonal sustitutivo. Puede ser muy beneficioso en la menopausia, pero debe de individualizarse en cada caso, para no potenciar posibles cánceres ya existentes.

Prevención secundaria

La realización de mamografías y ecografías permite detectar el cáncer de mama y aumenta las posibilidades de recibir un tratamiento menos agresivo y con más posibilidades de curación.

Los exámenes radiológicos deben realizarse a partir de las edades recomendadas, no antes, para evitar someter a la mama a irradiación innecesaria y excesiva. En concreto, actualmente se recomienda la realización de mamografías periódicas a todas las mujeres entre 45 y 69 años.

En otras edades, la realización de pruebas de detección precoz debe de evaluarse de forma individualizada, en cada mujer, en función de sus factores de riesgo, como son patologías previas de las mamas, densidad y antecedentes familiares.

La autoexploración mamaria como método único de detección precoz no es útil. No obstante, la aparición de nódulos o bultos palpables en la mama debe consultarse siempre con un facultativo.

Si existen varios casos de cáncer en la familia, especialmente de mama y ovario, y, sobre todo, si afectan a familiares cercanos, consúltanos sobre la posibilidad de realizar un estudio y consejo genético mediante pruebas para detectar si tienes mutación genética (BRCA 1 y BRCA 2).

De ser así, las posibilidades terapéuticas son las revisiones frecuentes, mastectomía (extirpación de la mama o de parte de ella) y ooforectomía profiláctica (extirpación de los ovarios) antes de que se prevente la enfermedad y la quimioprevención.

¿Qué es el cribado del cáncer de mama?

Es el diagnóstico de la enfermedad en estadio precoz, sin síntomas, para así poder controlar la situación, con tratamientos menos agresivos para ganar años de vida y reducir la mortalidad.

La prueba por excelencia es la mamografía.

La ecografía aumenta la sensibilidad de la mamografía un 30% para detectar cánceres de mama, pero también aumenta los falsos positivos, con lo cual no se recomienda en el caso del cribado.

La resonancia magnética nuclear es más sensible que la mamografía, pero tampoco se recomienda como prueba de cribado excepto en mujeres con alto riesgo de cáncer de mama hereditario, por su alto coste y por la alta tasa de falsos positivos.

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