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1. Autoexploración de las mamas

La autoexploración de los pechos es un método sencillo que se debe realizar una vez al mes, siempre después de haber finalizado la regla, porque ése es el momento del ciclo en que las mamas están más blandas y son más fáciles de explorar. En caso de que la mujer ya esté viviendo la menopausia, simplemente debe proponerse este proceso una vez al mes.

Antes de comenzar a saber cómo explorar las mamas, es importante saber que si se descubre un nódulo, un enrojecimiento localizado de la piel, una secreción o mancha en la ropa interior o molestias, aunque sean casuales, es fundamental acudir a la consulta de un ginecólogo y no dejar pasar el tiempo por miedo a descubrir una enfermedad que asuste. Es preferible el estudio y detección precoz de cualquier tipo de dificultad. El diagnóstico temprano es clave.

Este método permite conocer la textura de las glándulas mamarias y detectar la aparición de cualquier cambio existente en ellas. De ser así, debe acudirse a la consulta del ginecólogo.

Para que la exploración de los pechos resulte más sencillo, hemos dividido el proceso en cinco pasos:

Paso 1:

Ponte de pie frente a un espejo, con los hombros rectos y los brazos junto a la cadera, y mírate las mamas.

Deberías ver unos pechos de tamaño, forma y colores normales, bien formados y que no presenten deformaciones ni inflamaciones visibles.

Tendrías que consultar con tu ginecólogo si observaras alteraciones como la formación de hoyuelos, arrugas o bultos en la piel, si detectas que la posición de los pezones ha cambiado o si alguno de ellos está invertido -es decir, si se mete hacia dentro en lugar de sobresalir- o si compruebas que existe enrojecimiento, dolor o algún sarpullido o inflamación.

Paso 2

Ahora, levanta los brazos y observa si ves las mismas alteraciones.

Paso 3

Cuando estés frente al espejo, comprueba si sale líquido de uno o de ambos pezones (puede ser transparente, lechoso o amarillento, o incluso ser sangre). Esto también puedes descubrirlo si encuentras manchado tu sujetador o la ropa interior que utilizas para dormir. Si descubres que uno de tus pezones, o incluso los dos, segregan algún tipo de líquido, no dudes en acudir a tu ginecólogo.

Paso 4

Acuéstate y pálpate las mamas con la mano contraria a la del pecho que vas a examinar. Es decir, si vas a explorar la mama derecha, levanta el brazo derecho y colócalo debajo de la nuca y palpa tu mama derecha con la mano izquierda y viceversa.

Procura utilizar un tacto pausado, manteniendo los dedos rectos y juntos. El movimiento que deben seguir tus dedos debería ser similar al que se emplea para tocar el piano. Controla la mama completa de arriba a abajo y de lado a lado.

Para asegurarte de que exploras todo el tejido mamario, sería conveniente dividir la mama imaginariamente en cuatro cuadrantes y palpar cada uno de arriba a abajo y de dentro hacia fuera.

Después baja el brazo y explórate la axila.

Para terminar, si durante el examen, has observado que sale algún tipo de líquido de tus pezones, exprímelo ahora delicadamente para poder constatar que efectivamente se segrega y poder observar mejor sus características.

Paso 5

Por último, explórate las mamas estando de pie o sentada. Muchas pacientes nos comentan que cuando mejor consiguen palparse las mamas es cuando la piel se encuentra mojada y resbaladiza. Es por eso que prefieren hacerlo en la ducha. Controla la mama completa con los mismos movimientos que en el paso anterior, de arriba abajo y de lado a lado.

Y no olvides que, ante cualquier descubrimiento que te inquiete o te preocupe o si detectas un bulto, un enrojecimiento, molestias o alguna secreción que mancha tu ropa interior, debes consultar a tu ginecólogo, que descartará posibles problemas o te indicará el tratamiento más indicado para solucionarlos.

No permitas dejar pasar el tiempo, por temor o aprensión, y recuerda que siempre es preferible que un especialista te reconozca para saber de qué se trata.

Si con las ilustraciones tienes alguna duda, te dejamos este vídeo para que te sirva de guía.

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