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4. Fecundación in vitro

Fecundación in vitro

La fecundación in vitro (FIV) es una técnica de reproducción asistida que consiste en poner en contacto los ovocitos de una mujer con los espermatozoides de su pareja en el laboratorio.

De esta manera, se logra una fecundación que la pareja no consigue de forma natural, por causas que pueden incluir:

  • La obstrucción de ambas trompas de Falopio
  • La imposibilidad de que el espermatozoide penetre por sí solo en el óvulo
  • Un escaso número de espermatozoides
  • Endometriosis
  • El factor inmunológico
  • El fallo de tratamientos previos

 

La tasa de éxito de la fecundación in vitro oscila entre un 20 y un 50 %, dependiendo de factores como la causa de la esterilidad y la edad de la pareja.

Antes de iniciar este proceso, es necesario realizar una serie de pruebas a ambos miembros de la pareja:

  • Análisis de semen (espermiograma).
  • Serologías (estudio de la presencia de anticuerpos en la sangre) de ambos miembros de la pareja.
  • Analítica general
  • Ecografía ginecológica
  • Informes de estudios y tratamientos previos

La medicación que se administrará a la mujer sirve para estimular la función de los ovarios y obtener un número adecuado de ovocitos.

Se administra en inyectables (vía subcutánea o vía intramuscular) y se ajustan las dosis diarias y los días que dura el tratamiento, en función de las ecografías, que son las que nos permiten visualizar los folículos, pequeñas bolsas que se forman en los ovarios y que contienen en su interior al óvulo.

También puede ser necesario realizar alguna extracción de sangre para la valoración de una hormona llamada Estradiol, producida por los folículos.

Entre un 10 y un 12% de ciclos se cancelan por una mala respuesta a la estimulación ovárica. En estos casos, tras unos dos meses de descanso, se inicia otro ciclo introduciendo cambios en los fármacos administrados, dependiendo de cuál haya sido el problema.

Una vez se ha finalizado la estimulación ovárica, se indicará a la mujer que se inyecte una hormona llamada HCG y, a las 32-36 horas de esta inyección, se llevará a cabo la punción folicular.

La punción folicular se realiza vía vaginal, en quirófano, con sedación intravenosa y tras ayuno total de 8 horas. Es muy raro que no se obtengan ovocitos, pero puede ocurrir que los folículos no sean accesibles o que se haya producido una ovulación inesperada, no detectada hormonalmente.

Obtención de la muestra de semen

Se realizará el mismo día de la punción y con los mismos cuidados observados que cuando se realizó el análisis de semen (espermiograma) del estudio previo.

Cuando existe algún problema que impide la eyaculación de los espermatozoides, pero su producción en el testículo es normal, se recurre a una intervención quirúrgica, bien a nivel del conducto deferente, bien a nivel del epidídimo o del testículo.

Una vez que ya tenemos tanto los ovocitos como los espermatozoides, se procede a la inseminación. Ésta puede realizarse de dos formas:

Fecundación in vitro tradicional:

Se rodea cada ovocito con entre 50.000 y 100.000 espermatozoides y se mantienen juntos en un incubador durante 24 horas.

-ICSI (Microinyección espermática):

Se realiza una disección de la cubierta externa del ovocito y se inyecta un espermatozoide en el interior del ovocito. Esta técnica es útil en casos de bajo recuento de espermatozoides o de fallo de fecundación. Antes de existir el ICSI, esta situación se solucionaba con semen de donante.

Valoración de la Fecundación

Se realiza al día siguiente de la inseminación. Los ovocitos fecundados se mantienen en cultivo uno o días más antes de proceder a la transferencia.

Transferencia

La transferencia puede ser de 1 o 2  embriones, dependiendo de la edad de la mujer y de la calidad de los embriones. No es un procedimiento molesto, dura escasos minutos, se realiza vía vaginal y no requiere anestesia. Finalizada la transferencia, la paciente permanece en reposo absoluto una media hora.

Los embriones sobrantes no transferidos se congelarán para poder ser utilizados en ciclos posteriores.

Doce días después de la transferencia ya se puede realizar un análisis de sangre para saber si hay embarazo. Hasta entonces el régimen de vida ha de ser tranquilo, evitando esfuerzos físicos, deporte y relaciones sexuales.

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