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2. Abortos de repetición

Se calcula que entre dos y cinco mujeres de cada cien sufrirán dos o más abortos a lo largo de su vida. Por otra parte, se considera un fallo de implantación cuando una paciente no ha conseguido el embarazo tras varias transferencias de embriones de buena calidad. En ese caso, las alteraciones se producen antes de que el embrión se llegue a desarrollar en el interior del útero.

Causas

Las causas genéticas son las más frecuente y provocan entre el 5 y el 40% de los abortos de repetición y fallos de implantación. Las alteraciones genéticas de los embriones pueden provocar que éstos no se implanten o que el embarazo finalice en un aborto.

Muchos de los embriones que tienen anomalías genéticas pueden tener un desarrollo normal en el laboratorio por lo cual la única forma de identificarlos es mediante un diagnóstico genético preimplantacional.

Las causas uterinas suponen el 15% de los casos e incluyen:

  • Infecciones crónicas de endometrio que permanecen asintomáticas.
  • Alteraciones de la cavidad uterina como pólipos, miomas, tabiques y adherencias.
  • Alteraciones de la receptividad endometrial por anomalías en la ventana de la implantación. Esta ventana es el periodo de entre dos y seis días durante el cual el endometrio permite que un embrión se implante.

El síndrome antifosfolípido provoca que la madre produzca unos anticuerpos que pueden afectar a la placenta mediante fenómenos de trombosis (coágulos) que impiden que ésta se desarrolle dentro del útero en el momento de implantación del embrión, lo que provoca la pérdida del embarazo.

Las alteraciones de la coagulación aumentan el riesgo de padecer trombosis, que afectan al proceso de placentación del embarazo y pueden o bien evitar la implantación del embrión o bien provocar un aborto.

Causas inmunológicas. Para que el embarazo avance es necesario que se produzca un fenómeno de “tolerancia inmunológica” que impide que, durante nueve meses, una mujer pueda portar a su hijo en su interior sin que su cuerpo lo ataque por considerarlo un cuerpo extraño. Cualquier alteración en esta reacción inmunológica de la mujer puede provocar que el embrión no se implante o acabe en un aborto.

Las causas endocrinas están relacionadas con determinadas alteraciones hormonales, especialmente del tiroides, y pueden asociarse con problemas de abortos sucesivos.

¿Cómo se averiguan las causas de aborto o fallo de implantación?

Para determinar esas causas, es necesario realizar una serie de pruebas diagnósticas, que incluyen:

Análisis genético de la pareja:

  • Cariotipos: Determinar la fórmula cromosómica de la pareja.
  • Estudio de los cinco cromosomas de los espermatozoides cuyas alteraciones se asocian más frecuentemente a abortos y fallos de implantación y estudio de la fragmentación del ADN.

Histeroscopia y ecografía de alta resolución. Permite descartar alteraciones en el útero.

Estudio de los anticuerpos antifosfolípidos.

Trombofilias. Estudio de los factores involucrados en el mecanismo de la coagulación. Se puede realizar mediante una analítica de sangre o una muestra de saliva.

Estudio endometrial. Se realiza una biopsia endometrial que permite:

  • Estudiar la ventana de implantación para confirmar que cuando se transfiere el embrión el endometrio está receptivo.
  • Estudiar los niveles de determinadas células inflamatorias que pueden interferir con la implantación.
  • Descartar infecciones asintomáticas a nivel endometrial.

Analítica hormonal:

  • Las pruebas de reserva ovárica estudian las posibilidades de la mujer de quedarse embarazada.
  • La analítica de la función del tiroides implica el estudio de las hormonas TSH y T4L y de anticuerpos antimicrosomales.

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