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7. El parto

Al igual que cada embarazo es diferente, incluso en la misma mujer, cada parto también lo es.

Es un momento muy especial y único en la vida y nosotras queremos estar a tu lado para que sea una experiencia agradable.

No tengas dudas. Pregunta lo que quieras. Para eso tenemos todo el embarazo, para hablar, para que nos comuniques tus deseos, tus miedos, tus dudas. Queremos tratarte con respeto y cariño, que estés informada y que te impliques en la toma de decisiones.

Una gestación a término está comprendida entre las 37 y las 42 semanas, si bien a partir de la semana 34 ya no está indicado parar el proceso del parto si éste se inicia.

No se sabe la causa principal que desencadena el parto, si bien sí que sabemos que está influida por factores psicológicos, físicos y medioambientales.

La mayoría de casos, hoy en día, con los avances de la medicina, evoluciona de forma satisfactoria tanto para la madre como para el recién nacido.

¿Cómo sé que se ha iniciado el parto?

  1. Notas contracciones intensas (barriga dura y dolorosa), con un ritmo regular, cada vez duran más, duelen más y aumenta el intervalo entre una y otra (cada 3-5 minutos). No desaparecen con el reposo ni cambiando de postura.
  2. La expulsión del tapón mucoso (una sustancia tipo moco espeso, teñida de sangre algunas veces) no significa que estás de parto; puede ocurrir horas o días antes del parto. Nos lo comunicas, pero tranquila, sin prisas.
  3. La rotura de la bolsa de las aguas puede ocurrir poco a poco o de golpe; ante la duda, consúltanos, pues en caso de que sea así, has de ingresar.

¿Cuándo debo ir al hospital?

  1. Ante contracciones fuertes cada 3-5 minutos
  2. Si has roto aguas
  3. Si dejas de notar movimientos fetales
  4. Si sangras (no te alarmes si el sangrado es ligero o “manchado”)
  5. Si tienes fiebre
  6. Si tienes un dolor abdominal intenso que no para

La primera etapa del parto es la dilatación, fruto de las contracciones que progresivamente son más frecuentes y más intensas. El cuello del útero, además de dilatar, se adelgaza y adquiere una consistencia más blanda. Esta fase tiene una duración variable.

No siempre es necesario ingresar en el hospital, depende de lo molesta que estés, de lo avanzada que esté la dilatación y de si has roto aguas o no. Si una mujer ha tenido más partos la dilatación es más rápida.

Una vez llegas a los 4 cm de dilatación se considera que ya estás en fase activa y, de ahí a los 10 cm, que es la dilatación completa suelen pasar 8 horas (en nulíparas) o 5 horas (en mujeres que ya han parido antes)

La segunda etapa del parto va desde el momento en que la dilatación es completa (10 cm) hasta que nace el bebé.

Al principio de esta etapa, el bebé va descendiendo a lo largo de la pelvis y la vagina; puede tardar dos horas.

Una vez el bebé es visible, ya estamos en fase de expulsivo, que es cuando el pujo materno permite que el bebé salga. Puede tardar una o dos horas.

La anestesia epidural alarga esta etapa del parto pues la sensación de “ganas de empujar” se pierde parcial o totalmente.

La dilatación la llevas a cabo en tu habitación de la planta o en la sala de dilatación que se te asigne, cuyo uso también es privado.

Una vez se inicia el expulsivo, ya pasas al paritorio, que se halla dentro de la zona quirúrgica, con las puertas cerradas y luz tenue.

Periódicamente se lleva a cabo control de tu presión arterial y tu frecuencia cardíaca; el bebé está monitorizado para asegurar que sus latidos son correctos y no existe sufrimiento fetal.

No has de temer el dolor, simplemente el estar bien acompañada y tranquila, un buen masaje, realizar técnicas de relajación y respiración te hará soportarlo mejor y, además, tienes a tu disposición fármacos y procedimientos encaminados a disminuirlo e incluso suprimirlo.

No es necesario que estés acostada. Si lo deseas puedes estar sentada, caminar, sentarte sobre la pelota. Las posiciones de sentada, de pie, en cuclillas y tumbada de lado se asocian a menor duración del expulsivo.

Una vez ha finalizado el parto, somos partidarias de colocar al bebé sobre la madre, para que haya contacto piel con piel. Recomendamos iniciar la lactancia dentro de la primera hora tras el parto, sin forzar, simplemente colocando al recién nacido junto al pecho.

No cortaremos el cordón umbilical inmediatamente, pues se ha demostrado que mejora las reservas de hierro del bebé y permite que se adapte mejor al medio aéreo.

Tras el nacimiento, ocurre el alumbramiento, que es la expulsión de la placenta. Solemos dirigirlo administrando oxitocina intravenosa, para disminuir la hemorragia. En 30 minutos finaliza.

¿Quién nos acompaña en el parto?

Puedes elegir quién quieres que te acompañe. Normalmente soléis elegir a vuestra pareja. Ello te da seguridad, se facilita el proceso y sientes menos molestias, ya que te va a animar y está pendiente de ti, siempre y cuando no se deje llevar por los nervios o sea una persona aprensiva porque, entonces, no te dará tranquilidad.

Si lo desea puede cortar el cordón umbilical y tener contacto con el bebé mientras descansa sobre tu pecho.

En cuanto a profesionales, estaremos contigo la ginecóloga, la matrona, el anestesista, la enfermera del quirófano y el pediatra.

Puedes conversar con nosotros, preguntar lo que quieras.

¿Y la episiotomía?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que sea restrictiva, o sea, que se realice sólo si es estrictamente necesario. Estamos totalmente de acuerdo.

No previene la incontinencia de orina ni protege el periné, conlleva más hemorragia, más dolor posterior y puede tener secuelas a largo plazo.

¿Y los enemas? ¿Y el rasurado?

Tampoco son necesarios, por eso no se practican de forma rutinaria.

¿Me pongo anestesia epidural?

Pues no lo sabemos de entrada. Hay que ver cómo transcurre el proceso y cómo te encuentras tú.

Proporciona un alivio muy eficaz del dolor, pero ten en cuenta que es una técnica invasiva (hay que pincharte en la espalda), si bien no duele pues se emplea una aguja muy fina y se aplica anestesia local.

A bajas dosis, permite que puedas moverte. Si necesitas más dosis puedes sentir las piernas dormidas o no sentirlas en absoluto.

Se asocia a expulsivo más prolongado y a más probabilidad de necesitar ayuda como fórceps, ventosa o espátulas.

En algunos casos, puede ser difícil de realizar o puede no aliviar satisfactoriamente el dolor.

Una vez aplicada, se mantiene hasta el final del parto.

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